Un resfriado suele empezar mucho antes del primer pañuelo. A veces comienza en una habitación que no ventilamos, en una noche en la que dormimos poco o en ese gesto automático de tocarnos la cara después de estar en el transporte público. Por eso, prevenirlo no depende de un remedio aislado, sino de varias decisiones pequeñas.
Lavarse bien las manos, renovar el aire de casa, descansar y evitar el contacto cercano cuando alguien está enfermo son medidas sencillas, pero importantes. También ayuda organizar el día para que cuidarse resulte fácil: dejar agua a la vista, tener fruta preparada o contar con bebidas como kombucha y shots para completar distintos momentos de la rutina.
Vamos a ver cinco consejos prácticos para que cuidarte este invierno no se convierta en una tarea complicada.
1. Lávate las manos y evita tocarte la cara
Puede parecer el consejo más básico, pero también es uno de los más importantes cuando hablamos de cómo prevenir el resfriado común.
Los virus respiratorios pueden llegar a nuestras manos al tocar superficies o estar cerca de una persona que tose o estornuda. Después, muchas veces nos tocamos los ojos, la nariz o la boca sin darnos cuenta.
Lavarse las manos con agua y jabón ayuda a eliminar los gérmenes y disminuye las posibilidades de que lleguen a nuestro sistema respiratorio. También es recomendable cubrirse al toser o estornudar y limpiar con frecuencia las superficies que tocamos constantemente.
Intenta lavarte las manos especialmente:
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Al llegar a casa.
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Antes de cocinar o comer.
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Después de sonarte la nariz.
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Tras utilizar el transporte público.
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Después de estar cerca de alguien que tiene síntomas.
A mí me funciona convertirlo en un gesto automático: llego a casa, dejo las llaves y voy directamente al lavabo. Cuando algo forma parte de tu rutina, deja de requerir esfuerzo.
También conviene intentar no tocarse constantemente la cara. Puede parecer difícil al principio, pero poco a poco empiezas a ser consciente de cuántas veces lo haces durante el día.
2. Ventila los espacios cerrados
En otoño e invierno pasamos mucho más tiempo en casa, en la oficina o en otros lugares cerrados. Además, tendemos a mantener las ventanas cerradas durante horas para que no se escape el calor.
Sin embargo, renovar el aire forma parte de las medidas generales recomendadas para reducir el riesgo de transmisión de los virus respiratorios, especialmente cuando varias personas comparten el mismo espacio.
No necesitas tener la ventana abierta toda la mañana. Puedes ventilar durante unos minutos:
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Al levantarte.
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Después de cocinar.
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Cuando haya varias personas en la misma habitación.
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Al terminar una reunión.
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Antes de acostarte.
Si alguien de casa está resfriado, también es recomendable no compartir vasos, cubiertos, toallas ni otros objetos personales. Los pañuelos usados deben tirarse cuanto antes y conviene limpiar las superficies de uso frecuente.
Son pequeños hábitos que pueden ayudarte a prevenir un resfriado sin alterar demasiado tu día a día.
3. Cuida tu alimentación y crea una rutina fácil de mantener
Cuando buscamos qué tomar para prevenir un resfriado, muchas veces esperamos encontrar un alimento concreto que lo solucione todo.
En realidad, es mucho más interesante observar nuestra alimentación en conjunto. Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas y una buena hidratación proporcionan al organismo los nutrientes que necesita para funcionar con normalidad.
Durante los meses de frío puedes incluir en tus comidas:
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Frutas y verduras de temporada.
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Cremas, sopas y guisos caseros.
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Legumbres varias veces por semana.
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Frutos secos.
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Cereales integrales.
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Agua e infusiones a lo largo del día.
La clave no suele estar en hacer algo extraordinario durante una semana, sino en mantener una rutina razonable durante toda la temporada.
Incorpora los shots a tu rutina diaria
Los shots probióticos de Komvida son una forma cómoda de incorporar un pequeño gesto a tu día. Su formato de 100 ml permite tomarlos rápidamente por la mañana, a media mañana o antes de salir de casa.
No necesitas preparar nada ni ensuciar la cocina. Solo tienes que conservarlos en frío, agitar suavemente y beberlos.

El shot de jengibre y limón tiene un sabor intenso, cítrico y ligeramente picante. Puede encajar muy bien en una rutina como esta:
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Un vaso de agua al levantarte.
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Un desayuno completo.
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Un shot de jengibre y limón bien frío.
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Unos minutos para organizar el día sin prisas.
El jengibre y el limón son ingredientes tradicionalmente asociados a los meses de frío y aportan un sabor fresco y lleno de carácter. El shot no sustituye a una alimentación variada, pero puede ayudarte a crear una rutina que resulte sencilla y apetecible.

Otra opción es el shot con fibra. La fibra debe proceder principalmente de alimentos como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, pero este formato puede ayudarte a complementar su consumo de una manera muy práctica.
Puedes tomarlo:
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Junto al desayuno.
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A media mañana con una pieza de fruta.
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Antes de salir de casa.
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En los días en los que tienes menos tiempo.
Cada shot tiene su propia personalidad y su propio momento. Lo importante es elegir el que mejor encaje con tus hábitos y disfrutarlo como parte de una rutina completa.

Disfruta de la kombucha con jengibre y limón
La kombucha no es un shot ni se toma de la misma manera.
La kombucha con jengibre y limón, nuestra Gingervida, es una bebida fermentadaque puedes disfrutar tranquilamente con la comida, durante el aperitivo o a media tarde.
Su combinación de jengibre y limón resulta especialmente apetecible durante los meses fríos, aunque se sirve bien fresquita. Tiene un sabor intenso, cítrico y ligeramente picante que puede convertirse en una alternativa al refresco o a una bebida alcohólica.
A mí me gusta tomarla:
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Con la comida.
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En el aperitivo.
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A media tarde.
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En una copa con hielo y una rodaja de limón.
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Cuando me apetece una bebida especial entre semana.

Puedes tener tus shots preparados para la mañana y reservar la kombucha para disfrutarla con más calma en otro momento. Son dos productos diferentes que pueden convivir perfectamente dentro de una misma rutina de alimentación.
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4. Descansa, muévete y escucha a tu cuerpo
A veces nos preocupamos mucho por cómo prevenir un resfriado o gripe, pero olvidamos revisar cómo estamos viviendo las últimas semanas.
Dormir poco, acumular estrés y mantener un ritmo excesivo puede hacer que nos sintamos agotados. Cuidarse también significa descansar, moverse de manera regular y aprender a bajar el ritmo cuando el cuerpo lo necesita.
Puedes empezar con acciones muy sencillas:
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Acostarte aproximadamente a la misma hora.
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Reducir las pantallas antes de dormir.
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Salir a caminar cada día.
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Evitar entrenamientos muy intensos cuando estás agotado.
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Preparar con antelación el desayuno o la comida.
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Reservar algún momento para descansar de verdad.
No hace falta que tu rutina sea perfecta. La constancia suele ser mucho más importante que intentar hacerlo todo bien durante dos días y abandonarlo después.
Una caminata, una cena completa y una noche de descanso pueden parecer gestos pequeños, pero juntos construyen una base mucho más sólida para afrontar el invierno.
5. Evita compartir objetos cuando alguien tenga síntomas
Si una persona de tu entorno está resfriada, no hace falta aislarla por completo, pero sí conviene aplicar un poco de sentido común.
Para prevenir un resfriado en casa o en el trabajo, intenta:
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No compartir vasos, botellas ni cubiertos.
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Utilizar toallas diferentes.
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Tirar rápidamente los pañuelos usados.
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Cubrir la tos y los estornudos con el codo o un pañuelo.
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Lavarte las manos después de estar en contacto cercano.
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Mantener cierta distancia cuando sea posible.
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Ventilar las habitaciones compartidas.
Estas medidas ayudan a reducir la propagación de los virus respiratorios y protegen especialmente a las personas más vulnerables.
También es importante que, si eres tú quien tiene síntomas, intentes cuidar a los demás. Un gesto tan sencillo como utilizar tu propio vaso o cubrirte al toser puede evitar que el resfriado termine pasando por toda la casa.
¿Cómo prevenir un resfriado o gripe? No son exactamente lo mismo
Aunque solemos utilizar ambos términos juntos, el resfriado común y la gripe son infecciones diferentes.
Las medidas de higiene, la ventilación y la prudencia cuando alguien tiene síntomas ayudan a reducir el riesgo de transmisión de distintos virus respiratorios. Sin embargo, cuando buscamos cómo prevenir la gripe, debemos tener en cuenta una medida adicional: la vacunación estacional.
En España, el Ministerio de Sanidad publica cada temporada las recomendaciones y los grupos de población a los que se aconseja la vacuna frente a la gripe. Es especialmente relevante para personas mayores, embarazadas, pacientes con determinadas condiciones de riesgo y otros colectivos indicados por las autoridades sanitarias.
La vacuna frente a la gripe no previene el resfriado común, pero sí es una herramienta importante para reducir el riesgo de gripe y de sus posibles complicaciones.
Ante cualquier duda sobre si te corresponde vacunarte, consulta con tu médico, enfermera o farmacéutico.
Una rutina sencilla para cuidarte durante el invierno
No necesitas cambiar toda tu vida para empezar a cuidarte mejor.
Por la mañana
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Ventila la habitación.
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Bebe un vaso de agua.
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Prepara un desayuno completo.
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Toma el shot que mejor encaje contigo.
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Lávate las manos antes de salir.
Durante el día
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Bebe agua regularmente.
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Incluye frutas y verduras en tus comidas.
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Evita tocarte continuamente la cara.
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Sal a caminar siempre que puedas.
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Lávate las manos al llegar a casa.
Con la comida o durante el aperitivo
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Abre una Gingervida bien fría.
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Sírvela en un vaso o una copa.
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Disfrútala con calma como alternativa al refresco.
Por la noche
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Cena de forma equilibrada.
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Ventila unos minutos el dormitorio.
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Reduce el uso del móvil antes de acostarte.
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Intenta dormir las horas que tu cuerpo necesita.
Cuando estas acciones están organizadas, cuidarse deja de parecer una obligación y empieza a formar parte natural del día.
Preguntas frecuentes sobre cómo prevenir un resfriado
¿Qué tomar para prevenir un resfriado?
No existe una bebida concreta que evite por sí sola el contagio. Lo más recomendable es beber suficiente agua, mantener una alimentación variada y acompañarla de hábitos como lavarse las manos, ventilar y descansar.
Dentro de esa rutina puedes tomar un shot por la mañana y disfrutar de una kombucha Gingervida con la comida, entendiendo que cada producto tiene un formato y un momento de consumo distintos.
¿El jengibre ayuda a prevenir el resfriado?
El jengibre puede formar parte de una alimentación variada y su sabor resulta especialmente agradable durante los meses fríos. Puedes consumirlo en comidas, infusiones, shots o kombucha, pero ningún alimento aislado garantiza que no vayas a resfriarte.
¿Cómo prevenir el resfriado común dentro de casa?
Lávate las manos con frecuencia, ventila las habitaciones, evita compartir vasos y cubiertos con personas que tengan síntomas y cubre la tos o los estornudos con un pañuelo o con el codo.
¿Cómo prevenir un resfriado o gripe en el trabajo?
Procura lavarte las manos al llegar, ventilar cuando sea posible, evitar tocarte los ojos, la nariz y la boca y mantener cierta distancia de las personas con síntomas. Para prevenir la gripe, consulta también las recomendaciones de vacunación de la temporada.
¿Los shots y la kombucha se toman igual?
No. Los shots tienen un formato de 100 ml pensado para un momento rápido de la rutina, como el desayuno o la media mañana.
La kombucha es una bebida fermentada que se disfruta en mayor cantidad y con más calma, normalmente con la comida, durante el aperitivo o como alternativa al refresco.
Cuidarte también puede ser algo que disfrutes
Aprender cómo prevenir un resfriado no consiste en vivir pendiente de cada estornudo. Consiste en repetir hábitos sencillos: lavarte las manos, renovar el aire, comer variado, descansar y ser prudente cuando alguien tiene síntomas.
Los shots pueden convertirse en ese pequeño gesto de la mañana que te ayuda a empezar el día con intención. La kombucha Gingervida, por su parte, puede acompañarte durante la comida o el aperitivo como una bebida fermentada, refrescante y llena de sabor.
Porque cuidarse no tiene por qué ser complicado. A veces empieza simplemente abriendo la nevera y encontrando dentro opciones que te apetece disfrutar.